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¿Cómo se transforma el viento en energía?

La naturalidad con la que se concibe el aprovechamiento de la energía eólica está ya muy extendida pero, ¿entendemos de verdad cómo se transforma el viento en electricidad?

Empezamos con una sencilla pregunta: ¿de dónde proviene el viento? La respuesta es del sol. Y es que la radiación solar no incide por igual en toda la superficie de la Tierra: hay zonas que se calientan más que otras y en aquellas más calientes el aire —que pesa menos— tiende a ascender y se generan zonas de bajas presiones. En cambio, en las zonas más frías el aire desciende —ya que pesa más— y se crean áreas de altas presiones. Es esta diferencia entre presiones la que hace que el aire se mueva y se origine el viento.

Toda masa o cuerpo en movimiento posee energía cinética. En el caso de la generación de energía eólica, dicha energía cinética se frena a su paso a través del aerogenerador cediendo parte de la misma. El proceso de extracción se realiza gracias al rotor, que transforma la energía cinética en energía mecánica y al generador, que transforma dicha energía mecánica en eléctrica. Un dato importante: de todo el viento que atraviesa el aerogenerador se calcula que se aprovecha tan solo el 40 o 45%.

 VER INFOGRAFÍA: Energía eólica: limpia, eficiente y segura [PDF] Enlace externo, se abre en ventana nueva.

Instalaciones eólicas

El proceso de construcción de un parque eólico es complejo, hay muchas características que influyen sobre dónde y cuándo instalarlo. De estas características, las que son imprescindibles de estudiar son la variación espacial, temporal y vertical del viento a lo largo de los años. Se estudian estos parámetros con anemómetros y veletas, y se estima la producción de la futura instalación para así asegurar su potencial eficiencia. Las adelantadas técnicas de supercomputación optimizan el diseño del complejo eólico para maximizar la generación de energía.

Los avances conseguidos como consecuencia de la innovación también están dejando sus frutos en el ámbito de la energía eólica marina. Un ejemplo lo encontramos en el proyecto ROMEO, una iniciativa europea liderada por Iberdrola que persigue la reducción de los costes de operación y mantenimiento de los parques eólicos.

Sin duda alguna, la energía procedente del viento, ya sea en su versión terrestre o marina, resulta una apuesta sostenible y de valor para el futuro.